A todas les gustan los finales felices. Pero… ¿qué es un final feliz? No necesariamente tiene que ser algo dulcísimo como un beso de película bajo la lluvia o descubrir que ganaste la lotería.Para algunas, por ejemplo, significa conseguir el trabajo de sus sueños después de haber ido a centenares de entrevistas o encontrar el par de zapatos perfecto para ese vestido que no iba con nada. Para otras, es firmar el contrato de alquiler luego de haber visto quince departamentos o sacar los pasajes para ese viaje a Europa para el que venían ahorrando hacía años.Lo que sí es cierto es que en todos los casos el final feliz es cuando, después de pelearla y esforzarte y, sobre todo, nunca bajar los brazos, llegás a donde querías estar.